La movida del 86

Pronto empezaron las movidas en K.2000. Recordamos que el estudio abrió en agosto de 1986 y ya en diciembre de ese mismo año tuvo su primera movida. La primera de unas cuantas.

 

Los actores, desde la inauguración de la empresa, habían trabajado como leones para sacar las producciones en los plazos fijados con los clientes. No les importaba incluso meter alguna que otra hora para ayudar a la producción. Prácticamente todos colaboraban de buen grado para  que todo fuese sobre ruedas. Gente que echaba una mano a un director cuando este tenía que ausentarse de la sala, gente que dominaba varios idiomas y aclaraba dudas que se presentaban en ciertos takes, gente que de buenas maneras te ayudaba a entender una situación... En fin, que todo el mundo se enrrollaba.

 

Pero fíjate tú que llega diciembre y un cerebrito de los de arriba (léase de los de las oficinas) decide contabilizar las horas que ha metido cada actor y se da cuenta de que nadie ha cumplido las horas firmadas. Pero ¿qué pasa?. ¿Acaso nadie le ha explicado que hay un acuerdo NO escrito por el que un actor que acaba sus takes puede dejar la empresa?. ¿O es que les quieren pululando por todas partes metiendo ruido?. No hombre no. Alguien con sentido común, pensó que una persona ociosa está mejor en su casa. Total que la empresa quiere que se metan más horas para que la gente pague las no trabajadas. Algo que algunos años después repetirá otra empresa y de lo que algún día daremos cumplida cuenta. Incluso presentan la posibilidad de trabajar algún sábado para resarcirse. Con un par de sábados bastaría. No quieren apretar demasiado en esta primera toma de fuerza. Es como una prueba para ver que pasa.

 

Bueno, vamos a al cogollo del asunto. Cuando D. Alfonso Valiño (jefe de la sección de doblaje y que hasta hacía tres cuartos de hora había sido un actor más) informa a los trabajadores de lo que ha decidido la empresa y se monta el pifostio que un cerebro medianamente inteligente habría podido predecir y prever.

 

Empezaron las primeras y urgentes asambleas a las que acudía hasta el mismísimo Claudio Rodriguez. Asambleas en las que cada parte jugaba sus bazas. La empresa con amenazas un tanto veladas (a través de su portavoz Valiño a quien se le veía incómodo enfrentándose a sus otrora compañeros y que después de esta movida simplemente se fue pa su casa) y los actores con amenazas claras de parón total si la empresa seguía enrocada en su inexplicable postura. Los actores estaban dolidos. Los jefes no reconocían su labor y por cuatro pelas (en aquella época no había euros) se había metido en un follón del que tendría que salir con la cabeza muy gacha.

 

Como así fue. Los actores (vascos, gallegos y madrileños todos a una) hicieron bajar la testuz a los mandamases y la empresa tuvo que dar marcha atrás a la medida porque si no la producción se pararía de inmediato y todo se iría al garete. Ahí comenzó la primera de las movidas de esta empresa, que pareció cogerles gusto, ya que promovió muuuuuchas más a lo largo de su historia. Y no solo por sus primeros gerentes, sino por los que vinieron después.