El Convenio del 89

Estamos refiriéndonos al Octavo Convenio Interprofesional de Profesionales del Doblaje. Y este convenio es el que se quiso implantar en Euskadi en el ya lejano año de 1989, que hasta entonces se regía por, y pásmense ustedes, el del Metal. Es que aquí somos así de especialitos.

El convenio quería regular las relaciones laborales de todos los profesionales del oficio, esto es, actores, adaptadores-ajustadores, directores y ayudantes de dirección, con las empresas del sector.

El convenio tendría una duración de 9 meses. Entraría en vigor el 1 de abril de 1989 y finalizaría el 31 de diciembre del dicho año.

En él se estipulaban cosas como que un actor solo podría doblar en una película ó episodio de TV más de un personaje cuando la suma total de takes no excediera el número de 12. Algo que aquí jamás se cumplió.

Si se doblaban películas mudas ó con sonido de referencia de rodaje, un actor debería ver incrementados sus emolumentos en un 100%. ¡Toma ya!. Algo que aquí tampoco se cumplió.

También se establecían claramente las funciones de un director de doblaje. Este debería visionar previamente la película, proponer los actores que intervendrían en el doblaje, proponer el ayudante de dirección (algo que en Euskadi jamás se dió pues solo existió este puesto cuando estuvieron en la empresa K.2000 actores venidos de Madrid), velar por el órden y disciplina en la sala (algo que tampoco se daba con mucha frecuencia en aquellos años en estos pagos y que llevó a la no renovación voluntaria de un actor como Luís Gaspar) y por último, hacer el visionado de la película una vez finalizado el doblaje.

Así mismo se establecían las remuneraciones mínimas que deberían percibir los profesionales. Para los actores contratados de modo indefinido en las empresas, el cómputo anual debería ser de al menos 1.325.721 pts. repartidas en 14 pagas de 94.696 cada una. Aquí solo se pagaban 12 mensualidades pero el cómputo total venía a ser idéntico. El salario de los directores sería de 1.548.605 pts. Los actores eventuales cobrarían 5.437 por convocatoria y 478 pts el take.

Y esto es, a grandes rasgos, lo que trajo aquel convenio hasta a los estudios vascos de doblaje. ¡Cuán poco se imaginaban, incluso sospechaban todos los actores del país la que se les venía encima!. Una de las crisis más fuertes del doblaje a nivel estatal. La crisis del año 91 que azotó Euskadi en el 92. Pero eso, como se dijo en aquella famosa película cuyo nombre se nos escapa en estos momentos, es ya otra historia.