E.B.L.E.

 

EBLE (Euskal Herriko Bikoizketa Lanbidedunen Elkartea, Asociación de profesionales de doblaje de Euskal Herria), quiso ser el sindicato que agrupara y aunara a todos los actores de doblaje, directores de sala, adaptadores, subtituladores y técnicos de efectos especiales del País Vasco. Pero se quedó en nada. Contemos un poco la historia de lo que pudo ser, pero no fue.

 

EBLE tenía su domicilio social en la calle Mazarredo de Bilbao y posteriormente en Bidebarrieta 14 (se pagaban 24.860 pts. de alquiler al mes) . El 22 de septiembre de 1990 tanto la presidente Ikerne Letamendi como el actor, que ejerció en este caso de secretario, Juan Carlos Lóriz, se reunieron con sus compañeros guipuzcoanos en la Sociedad Arrano-Elkartea de Donosti donde se discute y aprueba la creación de EBLE.

 

El 30 de octubre de 1990 se remitió al Departamento de Trabajo y Seguridad Social la certificación relativa a los estatutos de la organización sindical siendo los firmantes del Acta de Constitución de dicha asociación: Miguel Angel Gorostiaga, Martin Zabala, Juan Carlos Loriz, Iñaki Lasa, Luz Emparanza, Ikerne Letamendi y Alazne Erdozia.

 

El 18 de enero de 1991 a las 6 de la tarde y reunidos en la Asociación "Bihotzean" situada en el Casco Viejo de Bilbao, se elige a la Junta Directiva que estará compuesta por: Martín Zabala como Presidente; Álvaro Sánchez como Vicepresidente; Juan Carlos Lóriz como Secretario; Mario Hernández como Censor de Cuentas; Iñaki Lasa como Tesorero y Luz Emparanza, Alicia Etxebarria, Xebe Díez, Mikel Gorostiaga y Kandido Uranga como Vocales.

 

La asociación se creó con el claro objetivo de proteger, defender y reivindicar los intereses profesionales de los afiliados. Pero también tenía otros fines más altruísticos como era la promoción de actividades que contribuyesen a elevar el nivel cultural y artístico de los asociados.

 

Se realizó un censo en abril de 1992 para saber cuántos profesionales eran susceptibles de pertenecer al sindicato y las frías cifras arrojaron un total de 179. Aunque solo se acabaron asociando 146.

 

Pero aquella historia tan bonita duró muy poco. Los intereses tan dispares de los asociados y la apatía general porque tampoco era una época de grandes disrupciones laborales, dejó morir el proyecto y desde entonces las empresas han ido haciendo de nuestros profesionales lo que les ha dado la gana y mucho más. 

Imágenes de la la primera asamblea de EBLE (fotos cedidas por Juan Carlos Lóriz)