Crisis del 91 en Edertrack

 

EDERTRACK nace a mediados de los 80 y es una empresa formada principalmente por actores y algún técnico que antes habìan formado parte de la nòmina de Galdakao Estudios (germen de lo que sería K.2000). A raìz de algunos descontentos un grupo decide abrir su propia empresa y se trasladan a Bilbao. Allì, primero en los aledaños de la plaza Zabálburu y posteriormente en la calle Sabino Arana alquilan un local y abren 2 salas de doblaje. Como siempre en estas circunstancias los comienzos son duros, pero poco a poco logran hacerse con su nicho de mercado.

 

Estamos a finales de los 80. El boom del doblaje ha estallado. Se necesita cubrir ràpidamente las necesidades no solo de los canales autonòmicos, sino tambièn de las teles privadas que van a empezar a emitir YA.

 

Los responsables de EDERTRACK deciden no quedarse solo con el doblaje de EITB y se apuntan al carro de las otras teles. Empiezan a trabajar para Canal Plus y locutan una de las series màs largas de documentales que va a emitir la cadena y que trata sobre el mundo del sumo, para lo cual contratan a una voz conocida de la radio que ya ha demostrado ser capaz de lograr un alto nivel de locuciòn y que es el malogrado Joseba Murua. Pero tambièn empiezan a hacer trabajos para T5 y A3. Necesitan màs gente que domine el castellano a la perfecciòn y contratan actores y técnicos de otros estudios para conformar una inmejorable plantilla con lo mejor de Euskadi.

 

Se consigue una cantidad de horas brutal a lo que hay que añadir que EDERTRACK en aquellos años se erige en la empresa que màs trabajos hace de publicidad de todo el País Vasco.

 

El asunto se empieza a desbordar y las dos salitas de doblaje comienzan a quedarse  pequeñas ante esta avalancha de trabajo (los años dorados) por lo que se toma la decisiòn de ir a otro local situado un poco màs arriba en la misma calle y abrir 4 salas de doblaje y 2 de post-producciòn (ò PPs).

 

La inversiòn es enorme, pero las perspectivas a priori son inmejorables.

 

Todo està acabado en septiembre de 1991. Todo està listo para empezar. Kepa Cueto inaugura los flamantes locales haciendo el primer take de la novìsima empresa y las 4 salas en un santiamèn empiezan a trabajar a un ritmo frenètico. Estàn que echan chispas.

 

Pero sin que nadie lo esperara se empiezan a oìr rumores de que en Madrid la cosa ha cambiado casi de la noche a la mañana. Estamos a finales del 91 y la crisis empieza a golpear ya con fuerza excepto en el norte donde se sigue trabajando a buen ritmo.

 

Sin embargo los rumores persisten. Y cuando està ya todo el mundo con la mosca tras la oreja llega un encargo de A3 para doblar una serie de 96 capìtulos de media hora de duraciòn y que se llamarà "Así es la vida" . La gente se va de vacaciones de navidad con alegrìa y piensa que lo que se les puede venir encima no serà para tanto. No saben lo que les deparará el año siguiente.

 

Comienza el doblaje de "Así es la vida" en enero de 1992 y se encarga su direcciòn a Kepa Cueto. Junto con ello se doblan todavìa algunas pelis para T5 y Canal Plus, ademàs de las horas que les dan EITB. Tambièn se está doblando "Dragoi Bola" asì que el año no comienza tan mal como auguraban los agoreros. Sin embargo a los pocos meses el trabajo, de golpe casi, empieza a escasear y la gente comienza a ver las orejas al lobo.

 

Llegan las vacaciones de verano y todos se van con un cierto sentimiento de ¿què va a pasar cuando volvamos?. La serie de A3 ya se ha acabado de doblar y casi no hay nada de trabajo en cartera.

 

A mediados de septiembre, la empresa reùne a todos los trabajadores y les da la mala nueva. Debido a la enorme inversiòn hecha en el nuevo local y a la tremenda crisis que azota al mundo del doblaje, por primera vez en su historia hay nùmeros rojos. Se  habla de 15 millones de pesetas de pérdidas y se anuncian medidas que solo serviràn para paliar un poco la situaciòn. Pero la crisis acabarà dejando a mucha gente por el camino.

 

Otra empresa vecina y competencia de EDERTRACK, K.2000, también ve las orejas al lobo a finales de 1991 cuando reconoce unas pérdidas de 58 millones y medio de pesetas. Al año siguiente reconocerá pérdidas por valor de 77 millones, solo en el primer trimestre.